martes, 18 de mayo de 2010

Sin título.

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En este momento te acabás de quedar dormida.
Qué curioso el instante, la precisión del instante en que el sueño te acuna, te lleva como una muerte de plumas y flores a un mausoleo de aire, a una ensoñación viva.

En este momento acabo de caer muerto de mirarte, ciego de tocarte roto y helado entre pasto y celosías que rechinan y se mueven con el viento de la noche, con el celo de los mares y las costas, acunado y muerto, sí, pero espejo, también espejo, filo de los párpados quietos, la sombra de una oscuridad rota y naciente.

Dormís tan calma, tan quinta de Mahler, y yo sombra, siempre sombra eterna de cristales y letras pardas sobre un papel blanco, escribiéndote desde el silencio y la soledad de tu compañía de sueño.
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Nicolás Reffray

1 comentario:

Julia, de dijo...

Hola Nico. Llegaste primero y ahora vengo yo de visita a pasear por todas esas cosas (muy lindas por cierto) que escribiste.

Partes de la novela? cuento largo? mmm habrá que leerlo entero.

Un beso gigante!


pd: viendo esto, que veas eso, me da un poco de vergüencita jaja no vale decirlo personalmente! jaj